Ir a un modelo de naciones unidas (MUN) era una de las cosas que estaba en mi lista de cosas por hacer antes de graduarme. Tuve la oportunidad de asistir al primero la semana pasada, UCMUN Internacional 2012.
Hace unos cuantos meses atrás, Tulio intentó, sin mucho éxito, explicarnos a mis amigos y a mi de qué se trata un MUN y para qué sirve. Convencido de que seriamos unos excelentes delegados en un MUN que se celebraría en febrero, logró que nos aceptaran como parte de la delegación de la Universidad para esta clase de competencias. Sólo tuvimos un ensayo (drill), en el que ninguno logró convencerse de que estaba en la Asamblea General de la ONU ni pudo emplear un lenguaje diplomático medianamente decente. Seguros de que iríamos a la competencia a pasar pena, nos resignamos, pero el modelo se suspendió y nos salvamos del escarnio público en esa oportunidad.
Semanas más tarde, entregaba a los entrevistadores de LIDERA un CV donde presumía de mi membresía a la delegación, y para colmo, les aseguraba que iría a la competencia de UCMUN en mayo (tenía que, pues en realidad mi membresía en la delegación estaba sin estrenar).
Todo lo que vino después fue un desastre más o menos coordinado y amparado por la bondad de Dios. Me tocó apuntarme durante la última fase de inscripciones y tuve que pagar la cuota más cara. Mis faculties (entrenadoras) sólo conocían mi nombre por los mensajes de correo electrónico que intercambiamos durante las semanas previas al evento. Se me asignó un compañero (codelegado) que conocí en persona el primer día del evento. A una semana de la competencia, no sabía que país me tocaba representar. Para compensar mis ausencias, yo hice el documento de posición oficial, terminándolo el día antes de la fecha tope de entrega, que coincidía con la fecha pautada para mi defensa de tesis. Había leído la guía de estudio, pero no había estudiado en serio. La mesa estaba puesta, iba a pasar pena, ahora si.
Milagrosamente el cuento tiene un final feliz: no necesitas estudiar con demasiada anticipación para un simulacro de un comité económico (G20: La Banca Central y la convulsión de los mercados financieros Internacionales posterior a la crisis hipotecaria y crediticia de 2008. Retos y reformas) cuando has pasado 5 años estudiando economía, has escrito un artículo sobre independencia de los Bancos Centrales y una tesis que vincula el desarrollo de los sistemas financieros con el crecimiento económico. A eso, súmale que los demás competidores eran, en su mayoría, estudiantes de derecho.
Nadie me creía que era mi primer modelo, me felicitaban por mis discursos cargados de tecnicismos, lo de economista y preparadora se me notaba a leguas, la gente entendía lo que estaba en sus guías de estudio después de que me escuchaba hablando a mi. Mis faculties me felicitaron y mi compañero y yo nos ganamos los aplausos del resto de los delegados de la Universidad. Conocí gente de Caracas, Maracaibo y Argentina. En los viajes de regreso conversé con dos taxistas y con él hijo de un economista que se dedicó al negocio del entretenimiento, tienen su propio circo.
Terminé sumamente satisfecha de mi actuación como ministra de finanzas de la República Federal de Alemania, que conjugado con el desempeño de mi compañero, como Jefe de Estado, nos valió la primera mención honorífica del comité. Mi recomendación es que, al menos una vez en sus vidas como estudiantes, vayan a un MUN, difícilmente se arrepentirán, es una tremenda experiencia.