lunes, 23 de diciembre de 2013

¡Feliz navidad!

La semana pasada, cuando leí los últimos Runrunes que Nelson Bocaranda publicaría en 2013, consideré que no sería mala idea seguir su ejemplo y darle al blog unas vacaciones, como las que me han dado a mi y gracias a las cuales estaré apartada de la capital del caos por algunos días. Para ser justa, debo reconocer que de hecho son estos días, cuando gran parte de los del interior nos regresamos a nuestras provincias, que Caracas suele ser una ciudad relativamente "disfrutable", al menos el metro es significativamente menos caótico.

A propósito de un intercambio de regalos que acordamos en la oficina, ha llegado a mis manos Los hombres que odiaban a las mujeres (Millennium I), el primer libro de la obra póstuma del señor Stieg Larsson (Suecia, 1954-2004). Estoy absorta con la historia y estoy leyendo a una velocidad comparable sólo con la velocidad con la que llegué a leer las novelas de Harry Potter. Aún cuando puede llegar a ser tan dramática y exagerada que parece ciencia ficción (llegando a recordarme las películas de Kill Bill de Quentin Tarantino), a veces incluso un poco predecible, estoy cautivada por la trama y es altamente probable que termine de leer la trilogía completa antes de la cena familiar de mañana. Me hace un poquito de gracia como me ha envuelto el libro: sí los personajes pasan horas sin dormir, intento hacer lo mismo; sí toman café, yo me antojo; sí descubren algo y no lo revelan explícitamente (y yo no lo puedo adivinar) me molesto con Larsson y después lo aplaudo por dar con la fórmula para conservar encadenado mi interés en su trabajo. Todavía estoy a 640 páginas de mi libertad, pero pasar a saludar por el blog es una función vital como comer, bañarme y esas cosas y merecía una pausa, así que ¡feliz navidad! 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Message alert: Stay positive!

Dicen que en ciertas ocasiones, cuando uno no tiene nada bueno que decir, lo mejor es guardar silencio. Puede ser bueno incluso no pensar, dejar la mente en blanco para ver si algún pensamiento positivo llega y contagia todo lo que las neuronas vayan a generar, como creo que me sucederá a mi esta noche después de haberme topado con estos dos mensajes:

"Sólo el comienzo
Lunes, 16 de diciembre de 2013 
Generalmente pensamos en los comienzos y en los finales como dos realidades opuestas, pero la verdad es que son iguales. Los nuevos comienzos siempre nos desafían con la elección de enfocar nuestra energía en la tristeza de lo que ha comenzado o en el entusiasmo y la admiración por lo que nos espera.
De la misma forma en la que la medianoche es tanto el final del día y el comienzo de uno nuevo, lo que parece ser un final es, por lo general, sólo el comienzo."
Tomado de un estado de Facebook de Manuela Bolívar, de la red Lidera. 

"No podrás cruzar nunca el océano, a menos de que tengas el coraje de perder de vista la orilla"

¡Que tengas una feliz semana!

lunes, 9 de diciembre de 2013

Dime a quién sigues en Twittter y te diré en qué país vives...

La versión 2.0 del famoso dicho se genera en mi mente a propósito de cómo son los días en el país polarizado en el que habito. 

Cuatro elecciones en menos de un año -si no me fallan los números del 12O al 8D debe haber 51 semanas o 357 días- ¿Eso nos hace super democráticos? Si, como no.

 Ayer fue otro de esos días en los que me costó mucho despegarme del Twitter, la misma ansiedad, las mismas ganas de leer la noticia de un hecho que probablemente no ocurrirá. Así fue ayer: yo reservando el tweet N° 5.000 para celebrar la victoria de la Unidad en el Municipio en el que voto y resulta que ganó el PSUV. 

En estos días ser demasiado optimista o demasiado pesimista es peligroso, pero somos vulnerables por la cantidad y la forma de la información con la que somos bombardeados día a día. Mi recomendación (algo obvia): atentos con las intenciones/incentivos de quien comunica, así van a poder anticipar en qué país los quieren hacer vivir.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ahora ya no es lo mismo

Este post debía ser una reflexión acerca de lo complicado que puede ser trabajar y estudiar al mismo tiempo. Una cosa es ser solamente estudiante (que por cierto para mi fue una labor muy placentera) y otra cosa es trabajar y estudiar, que a veces parece más una tortura... Al final iba a celebrar que Yune y yo ya terminamos los diplomados (ella en Finanzas, yo en Aduana y Comercio Exterior) que hicimos gracias a la beca que nos dio la facultad, por aquellos años dorados en los que nos dimos el lujo de ser estudiantes a dedicación exclusiva. 

Sin embargo, el post va a estar empañado por el suceso de la noche, lluvia y apagón nacional otra vez...

[Sin comentarios hasta el próximo lunes]