lunes, 27 de mayo de 2013

Saludos desde Madrid

Ya mi viaje lleva ocho días. La estancia y la experiencia en Salamanca fueron muy gratas. Ahora es el turno de vivir la experiencia internacional durante ocho días en Madrid, la capital.

Madrid es una capital del primer mundo, en algunas cosas me recuerda a Caracas, aunque no se decir precisamente en qué, a lo mejor porque es más una percepción que un hecho objetivo. Aquí hay muchos monumentos, palacios y sitios turísticos, también está la sede de los ministerios y demás dependencias del Estado,incluyendo a Moncloa, el palacio de gobierno, equivalente a Miraflores, al cual por cierto visitaremos en los próximos días.

Aquí no habrá sesiones académicas ni universidad, solo visitas guiadas a varios organismos, algunos de los cuales nos irán confirmando en la semana.

Llevo poco más de 24 horas en la ciudad y aunque no me siento tan cómoda como en Salamanca, ya conocí algunas estaciones del metro y el Parque El Retiro, que es precioso, además resultó tener unos bancos muy cómodos, pues luego de almorzar me acosté en un banco del parque a tomar el sol -estaba soplando una brisa fría- y me quedé dormida como por 20 minutos.

Por último dejo una foto de la Plaza del Callao, que queda en el centro de Madrid, así estaba adornada esta noche cuando regresabamos al hostal, todavía no sabemos qué van a hacer allí.

lunes, 20 de mayo de 2013

Saludos desde Salamanca

Desde ayer comenzó la experiencia internacional de Lidera, mejor conocida como fase 3 o España.

Si, es precisamente Salamanca desde donde escribo hoy. El viaje en avión, de casi 8 horas de duración, fue casi una tortura, pero el hecho de pasar casi todo el día sin una conexión a Internet estable fue mucho peor para mis nervios. Me tenía demasiado ansiosa la necesidad de notificarle a mi familia que estoy bien, con algo de frío y cansada pero bien, y lista para empezar mañana las sesiones académicas en el Colegio Fonsca de la Universidad de Salamanca.

Perdonen las faltas en el formato de la entrada, pero hoy estoy publicando desde el celular.

¡Hasta el próximo lunes!

lunes, 13 de mayo de 2013

Ansiedad y miedo o ambición y paciencia

Anoche volvieron a preguntarme si me hacía falta la universidad, yo a veces también me hago esa pregunta. Dije que sí. A medida que se pasa el tiempo me convenzo de que la Universidad "era fácil", y no sé si es porque de verdad es relativamente más sencilla que el aprendizaje en el trabajo o es que a mi me está fallando la memoria. He hecho el ejercicio de determinar cuáles son las cosas que más extraño y los resultados parciales son: mis compinches, la sensación de que sabía mucho, las aspiraciones -que se inflaban en la medida en que se acercaba la fecha de mi egreso- y el poco miedo que le tenía a los grandes retos.

Ahora, no hay compinches, no hay sensación de que sepa mucho de algo, las aspiraciones van en montaña rusa dependiendo de si mi semana tiene muchos tinos o desaciertos y empecé a tenerle miedo a hacer las cosas mal. Es desesperante recordar que hace apenas nueve meses, tenía ganas de comerme al mundo y no había ni rastro de algún sentimiento que me lo impidiera o me cohibiera, pero... 

Esto de trabajar para una corporación es otra cosa, como en su momento lo fue pasar del liceo a la universidad. Hoy estoy cometiendo el error de compararme conmigo misma cuando estaba terminando mi carrera académica, y de inmediato recuerdo lo placentero que es estar en la zona de confort, muy pocas veces me detengo a pensar cómo fue que llegue ahí y que tanto tuve que sacrificar para lograr el reconocimiento de mis pares.

El consejo es el mismo, aunque salga parafraseado de distintas bocas: no te desesperes. Me cuesta, porque me acostumbre a la velocidad, a la que llevaba en la universidad, pero optaré por re-aprender, ya que eso de aprender como que si es a prueba de cambios bruscos en el entorno.

Conozco algunas historias de éxito y sé que en ninguna la ambición estuvo acompañada de ansiedad, miedo o impaciencia. De hecho, esta noche, encontré una definición de paciencia que me dejó encantada y que debería, como mínimo, tatuarme en la mente: 

"Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho."

Si la paciencia es el medidor de lo que se desea mucho, entonces si, debo ser paciente, muy paciente.

lunes, 6 de mayo de 2013

La fiebre de conocer

Se estima que dentro de dos semana mis compañeros de la tercera fase de Lidera y yo estemos en España, viviendo lo que en la red se conoce como la experiencia internacional. 

Hasta este fin de semana yo me sentía como la única pérdida que todavía no tenía un plan. Lo cierto es que ninguno en mi círculo tiene un plan definido aún, en parte porque no nos han dado un programa detallando las actividades que llevaremos a cabo allá, en parte porque estamos muy ocupados haciendo nuestros trámites personales para viajar y terminando de recaudar los fondos para financiar el viaje.

De hecho, la semana pasada una de mis compañeras en el trabajo me preguntó "¿Y cómo te sientes?" a lo que yo respondí "¿Cómo me siento de qué?", se refería evidentemente al viaje, y yo lo sabía, pero traté de evadir la pregunta porque la verdad me daba miedo admitir que el tiempo estaba corriendo y yo sentía que las cosas se me estaban saliendo de control, fueron dos o tres días medio caóticos pensando en CADIVI, el banco, el equipaje, cuánto será prudente gastar, la planilla de las vacaciones, el traslado a Maiquetía y cómo van a quedar distribuidas las tareas mientras no esté en la oficina.

Después de pasar el fin de semana en Caracas en compañía de quienes serán mis compañeros de viaje, despejé muchas de mis dudas y drené gran parte de mi ansiedad. Estas dos semanas antes del viaje serán cortas, las semanas de estadía allá también, y no hay forma de detener el tiempo o hacer que vaya más lento, esto, como todo en Lidera y como todo en la vida también es un aprendizaje. Mi viaje comenzó hace mucho, y vale la pena recordar que de todas las experiencias algo queda, aún si la experiencia es perderse un rato en el metro de Madrid.