Esa es la frase con la cual nos burlabamos de nosotros mismos en la firma, después de un ascenso, y hace referencia al aumento exponencial de trabajo y resposabilidades a los cuales nos enfrentabamos (muchas veces no alineado con la remuneración) después de la promoción.
Asi como en la adultez uno valora mas la tranquilidad de la vida propia del período de la niñez, solo cuando pierdes el privilegio de ser un Junior entiendes todo lo que implica crecer como profesional y ser la cara responsable de determinadas tareas o funciones, tener la agenda full de reuniones y la bandeja de correo electrónico llena de mensajes por leer y varias carpetas para clasificar el día a día y las contigencias. Cuando con todo y eso decides seguir adelante, también entiendes que el deseo de ser Senior no es algo que se consume o se extigue después de un ascenso, no, es el combustible que te mantiene pedaleando todos los días mientras construyes tu carrera profesional.