lunes, 26 de noviembre de 2012

De cumpleaños

Pareciera que tiene poco sentido que justo cuando estás más ocupado y más cansado, es cuando mayor es la necesidad de salir a compartir un rato con tus seres queridos.

Jamás puse demasiado interés en celebrar mis cumpleaños, hasta cantar el Cumpleaño Feliz me daba flojera. Pero tal cual como establecen los principios microeconómicos, basta con que algo se torne relativamente escaso para que su valor aumente. Y así fue, cuando empecé a despertar el día de mi cumpleaños en una casa que no era la mía, en compañía de personas que no eran mis familiares, mi percepción acerca de las celebraciones de cumpleaños cambió. 

Durante tres años los primeros en felicitarme en persona fueron los señores de la residencia y mis amigos de la universidad, que forman parte de mi familia adoptiva, más tarde la pasaba con mi familia por consanguinidad, con estos últimos siempre en celebraciones muy modestas que generalmente se resumían en una cena fuera de casa en algún sitio que me llamara la atención.

Este año mi cumpleaños fue un día sábado y empecé a celebrar el viernes. Salida al cine, un desvelo hasta la medianoche para que los que estaban conmigo me pudieran felicitar a las 12 en punto; madrugar a las 5 AM del sábado para ir a Lidera, regresar con un relajo en el bus, por mi cumpleaños. Llego a mi casa, a recibir visita hasta casi la medianoche, y de ahí salgo a un local nocturno hasta las 4 AM. Me despierto a las 9 AM del domingo y a mediodía salgo a celebrar otra vez, hasta las 6 PM que llego a mi casa, de nuevo, y para no salir más durante las seis horas que le quedan al fin de semana.

El sábado en la noche, Jesús me veía después de escucharme cantar el Cumpleaño Feliz -si cantarlo- y me preguntaba "¿cómo puedes tener tanta energía?". Sencillo amigo, yo ya estaba convencida de que el costo de oportunidad de irme a dormir, a pesar del cansancio, era demasiado alto. Era justo y necesario aprovechar nuestra excusa anual para darle al ocio prioridad en la agenda.

lunes, 19 de noviembre de 2012

-2 de velocidad

La oficina se siente vacía y hay silencio hasta para estudiar. 

Después de las actividades de la semana pasada, la primera reflexión que obtuve fue la siguiente: hay al menos dos formas de saber qué es lo que te gusta y para qué eres bueno. La primera, que te asignen una tarea y de una vez descubras que hay talento y pasión. La segunda, que sucesivamente te asignen tareas para que vayas descartando las que no son compatibles contigo y en algún momento des con aquella en la que destacas. 

Para que se de la primera situación hace falta quizá un poco de suerte, para sobrevivir a la segunda, paciencia y tiempo.

La recomendación sensata de mi madre y mi jefe, luego de mi desgaste de la semana pasada fue "tómalo con calma". A decir verdad, ninguno de los dos uso esa frase. No recuerdo cual fue la que usó mi madre, pero "bájale dos" fue la que yo usé cuando hablé con mi jefe sobre mi experiencia con la avalancha de actividades de la semana pasada. Entonces él dijo "Me uno al consejo de tu mamá, bájale dos". Me da risa, porque mi madre nunca dijo eso literalmente, de hecho, es más bien un chiste en código que usamos con cierta frecuencia en Lidera, y que ahora se convierte en un claro y sabio mensaje para mi en estos momentos. 


miércoles, 14 de noviembre de 2012

"Hasta que el cuerpo aguante"

De todas las peticiones que he recibido esta semana, mi favorita -y no es sarcasmo- fue la que me hizo Yulimar (una ex alumna), esta noche. Ella escribió: Sandy, este lunes no hubo el poder de preguntar, lo estamos esperando.

Bien, la razón del retraso se gestó hace algunas semanas atrás, cuando se concretó la visita del jefe de mi jefe, que viene de México, más la visita de dos colegas colombianos. Me designaron un trabajo para graduarme de novata: coordinar la logística de hospedaje, traslado y atenciones para ellos y los ocho vendedores de la división. 

A pesar de que no es un trabajo difícil, y de que cuento con el apoyo de los que han tenido que hacer ese trabajo antes que yo, ha resultado tremendamente agotador. El viernes aprendí lo que es un verdadero dolor de cabeza. El fin de semana no pare en casa porque tuve clase en Lidera tanto el sábado como el domingo. 

El lunes empezó la ejecución de la agenda en el trabajo, y yo me emocionaba cada vez que podía escribir "listo" al lado de cada evento. El martes tuvimos reunión todo el día y una cena que terminó a las 10 de la noche. Hoy, atención para los vendedores, que tenían que atender reuniones con la gente de cobranzas y hacerse unos chequeos médicos, más los traslados de hoy, mañana y el viernes. 

Por si fuera poco, hoy el Club PPE tenía evento. Así que en mitad del caos de la oficina, me escape a mediodía en un viaje flash a Naguanagua, para vivir en primera persona la mejor noticia de la semana: lleno total. Los muchachos hasta se dieron el lujo de decir "Ya no cabe más gente en el salón". Por momentos como ese, me escaparía unas cuantas veces y pagaría varios taxis con todo el gusto del mundo. 

De regreso, me agarra una cola de casi hora y media. Llego a mi casa con el consuelo de que al menos no amanecí en la calle, y atiendo con agrado la petición de Yulimar pensando en "¿llegar a la PC? Si, claro, hasta que el cuerpo aguante". 

Gracias por preguntar, Yulimar, y a la orden =). 

lunes, 5 de noviembre de 2012

#ZombieModeOn

Para poder cumplir con todo hay que ser disciplinado y respetar los tiempos para cada actividad. 

Uno de mis jefes me envió por correo la semana pasada un manual en formato pdf con tips para sacar mayor provecho del tiempo. Sinceramente no se le puede ganar siempre, pasa particularmente rápido durante los fines de semana, y algunos lunes cuando tienes mil tareas por hacer, naturalmente. 

#ZombieModeOn es el hashtag que he inventado para verle el lado amable a eso de andar con sueño toda la semana. En el trabajo bromeo y digo que realmente me despierto a las 8 cuando se enciende el aire acondicionado de la oficina, a las 5 empieza regresa la cadena de bostezos, cumplo con las otras responsabilidades, llegó a casa, duermo, me despierto al siguiente día y se repite el ciclo. 

Seré sensata, yo creo que la lección es: la velocidad del tiempo es relativa. En la medida que le siga metiendo actividades, más difícil se me hará ganarle.