lunes, 24 de septiembre de 2012

La formula del caos

Ya lo decía yo durante el fin de semana. El sistema de transporte terrestre de esta ciudad, y este país en el que vivo, no da para tener mil obligaciones y andar a pie. 

El martes pasado, a escasos metros de la empresa donde trabajo, una gandola chocó el carro de mi papá. En mi casa hay tres cosas que no pueden faltar, porque se desata el caos: mi mamá, el Internet y/o el carro. 

No es sencillo abandonar los hábitos, menos cuando suponen comodidades. Viéndolo por el lado amable, me siento casi como una heroína cada noche cuando llego a casa y todavía me quedan fuerzas para conversar un rato o estudiar, y hasta puedo andar de buen humor. Debe ser porque en el fondo reconozco que esto es parte de crecer. Entiendo por qué la gente añora la universidad después de que la abandona y entiendo que solo con esfuerzo y constancia uno puede hacer los méritos y conseguir las recompensas para volver a sentirse cómodo.   

lunes, 17 de septiembre de 2012

Dejando de ser novata

Tras dos semanas y mi primera quincena cobrada (en buena parte gastada, por cierto) empiezo padecer los síntomas de quien deja de ser novato en el trabajo: tengo mil cosas que hacer, sé cuáles son esas cosas, sé cómo hacerlas y el tiempo no me alcanza para terminarlas todas.  

Siento que estoy frente al gran reto de aprender a optimizar la forma en la que uso el tiempo, trato de usar al máximo los ratos libres durante los cuales no puedo dormir, como cuando me pongo a estudiar inglés en la oficina todas las mañanas o en la tarde mientras me van a buscar. A veces me hace gracia sentirme identificada con las oraciones del libro, "Do you practice your English in your office? Yes, I do" y "I get up at 5 o' clock everyday" son algunas de las más acertadas.

¿Cómo se verá una foto mía, con casco y botas de seguridad, mientras estoy sentada en el escritorio, frente a la computadora y leyendo un libro de la colección de biografía de El Nacional -para hacer un ensayo de Lidera-? Si, si tengo ganas de tomarme una foto así, esa es una forma mucho más completa y justa de describir cómo son mis días ahora.  

lunes, 10 de septiembre de 2012

El engranaje chiquito

Si alguien que entienda de mecánica me esta leyendo, que me corrija sí me equivoco. 

Mi papá suele explicarme cómo funcionan los carros sincrónicos asociando las velocidades de la palanca de cambios con los engranajes. La primera velocidad mueve al engranaje más grande, eso imprime fuerza. La quinta, en cambio, mueve al engranaje más pequeño, lo que resulta en mayor aceleración. En las velocidades intermedias (segunda, tercera y cuarta) lo que hay es un intercambio entre fuerza y aceleración, en el sentido en que se hagan los cambios. 

Acaba de terminar mi primera semana de entrenamiento en el trabajo. Simultáneamente mis padres han decidido entrenarme en conducción de automóviles en la autopista. Gracias a Lidera, madrugo hasta los sábados; y que ni se me ocurra dejar los libros y el lápiz en casa porque del trabajo pasó directo al curso de inglés. 

Esta mañana, cuando se terminó oficialmente el fin de semana más corto que había tenido en meses, sólo deseaba poder despertar cada lunes de buen humor. Mi mensaje de aliento para mi misma era "Disfruta de tu momento como engranaje pequeño, de andar viviendo a esa velocidad, que nada dura para siempre". 

Entonces no importan las novatadas en el trabajo, no importa dormir poquito los fines de semana ni caer en un hueco gigante de la autopista -de esos que parece que te van a transportar al otro lado del mundo-. Importa que es lunes, y que tengo que cumplir mi deseo de estar de buen humor. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Felicidades por su compra

Hace algunos meses atrás, un producto empezó a prepararse para salir al mercado. Conozco personalmente a quién está lanzando el producto. Esta persona empleó herramientas de marketing y planificación estrategia para estudiar los posibles escenarios en los que el producto sería lanzado. Había hecho estudios de mercado y había tenido algunas entrevistas con potenciales consumidores/clientes. 

El producto generaba tres de los síntomas del efecto AIDA: Atención, Interés, Deseo, pero no había Acción de compra. Hace un mes el producto fue lanzado. El tiempo pasaba y no había "Acción de compra"; lo único que quedaba era tener paciencia. 

Finalmente, alguien compró. 

Yo, de profesión Economista, salí hace un mes al mercado laboral. Y hoy ya oficialmente alguien "me compró". Hoy empezó mi nueva rutina, mi rutina con tres C's (Changes, Chances and Challenges). Yo cumplo con emocionarme y con vivir los nervios del momento (como me aconsejo mi amiga Paola). A quienes adquirieron mis servicios: felicidades por su compra.