lunes, 31 de marzo de 2014

Un retrato de los supervivientes

Saberse la teoría no garantiza al 100% el éxito en la ejecución de la práctica, o de otro modo: del dicho al hecho hay mucho trecho. Una cosa es declararse no violento, otra controlar las pasiones cuando te tocan el botón de la indignación. 

Esta mañana discutí con mi mamá. Me recordó el caso de Urquiola y dijo que era culpa de las barricadas, que propician la violencia y le ponen las víctimas en bandeja de plata a los gatillos alegres. Yo no estoy a favor de las barricadas, pero en ese momento, con un tono agresivo, "las defendí" ¿cómo me puede decir que es culpa de las barricadas? Para mi existe un sólo culpable, y no quiero aceptar ningún otro. La violencia aquí es política de Estado y todo lo demás es en defensa propia hasta que se demuestre que el acusado es un infiltrado, en ese momento si es probable que sea culpable. 

En medio de todo este desastre ¿Por qué a algunos nos horroriza tanto y a otros apenas les sorprenden estas cosas? Porque ni la violencia, ni la miseria, ni la precariedad o la escasez son nuevas para una parte de la población, ese grupo de la población que el señor Leonardo Padrón llama Supervivientes (de más está decir que los invito a leer su artículo). 

Tal vez a los que esperan que los "cerros bajen" todavía les falta entender que hay gente acostumbrada a vivir así porque no conocen otra forma de vivir. Los que sabemos que esto está mal tenemos que conectarnos de alguna forma con esas personas, entenderlos y luego hacerles entender es posible emprender un camino hacia la prosperidad, siempre y cuando la sociedad civil y el Estado puedan efectivamente vigilar y preservar las instituciones que garantizan la paz social, de lo contrario bueno, solo lea las noticias y entérese. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Sobre la semana pasada y el por qué no publiqué

En estos días es muy sencillo justificar el retraso de un compromiso, basta con decir que una guarimba no te dejó salir de tu casa o que algún cuerpo de orden público o del ejército (PNB, GNB) te bloqueó el paso. No fue mi caso el lunes pasado, gracias a Dios. Aunque para mi sigue siendo una tragedia quedarme sin Internet, tampoco fue eso lo que pasó. Simplemente hay experiencias que no puedes evadir del trabajo, y si trabajas con auditores es muy difícil que nunca te toque "darle la vuelta al reloj" o permanecer hasta altas horas de la noche en tu oficina o en la del cliente. Como parte de la novatada me tocó el lunes pasado, llegué a la casa a la 1:10 am del martes.

Después de eso fue complicado hallar un momento para escribir algo aquí, aunque la semana tuvo suficientes sucesos como para contar algo. Mi favorito (sarcasmo, fue el más trágico) ocurrió el miércoles cuando estaba esperando el autobús en la estación de metro La California y casi linchan a un supuesto ladrón en plena Avenida Francisco de Miranda. Tal vez olvide otros detalles, pero el trauma que me dejó el sonido de un casco de motorizado chocando con furia contra la humanidad de aquel muchacho, mientras la gente decía "¡Dale pa' que aprenda!" creo que no lo olvidaré jamás. Mientras estuve ahí no apareció ni un policía. Ese mismo día, un número importante de efectivos de la GNB estaban en Chacao y Altamira. 

Pasé casi todo el jueves tratando de recordar esa clase de macroeconomía donde relacionaban la violencia con el desarrollo. La lectura es de Robert Bates y se llama "Prosperidad y violencia". Que desagradable tener que darle la razón al señor Bates así, siendo testigo de cómo la gente crea mecanismos de control social a la fuerza (bruta) porque no hay confianza en las instituciones que se supone que deberían velar por que las personas no sean victimas de lo que Bates llama "depredación", que no es más que una situación de conflicto donde el objetivo es apropiarse de las riquezas acumuladas por el otro. Según él, las sociedades sin instituciones o con instituciones débiles tenían dos opciones para protegerse de esta depredación: desarrollar sus propios mecanismos de defensa o dejar de acumular riquezas (eligir ser pobres) para garantizar la paz.

Que rabia, que rabia que se me haga tan familiar eso.

lunes, 10 de marzo de 2014

Un mes de protestas

No podría leer toda la noche aunque quisiera, eso requiere resistencia física y mental, y las tengo agotadas en este momento.

He tenido que alejarme de las fuentes de información para poder calmar mis nervios, de hecho tal cómo lo comentaba con Yune hace unos días, ya no se trata de sólo de leerlo en Twitter, lo veo y lo vivo todos los días: puedo abstenerme de abrir el Twitter pero no puedo hacer abstracción de Chacao y Altamira, están ahí con su caos, las estaciones de metro cerradas, gas lacrimogeno, muchos efectivos de la Policia Nacional Bolivariana y la Guardia del Pueblo en sus motos, armados, calles y avenidas cerradas. Y apenas es lunes, otra vez... 

En dos días vuelve a ser miércoles 12 ¿qué se nos ocurrirá para celebrar el primer mes de protesta? Cuando todo esto empezó, Paola me preguntó si prefería la calma previa al desastre de las protestas. Creo que estamos en un punto de no retorno, en serio, así que es poco importante lo que yo prefiera. Ahora lo que me asusta un poco es la posibilidad de que podamos aprender a vivir con esto, con la represión y las guarimbas como parte de nuestra "cotidianidad".