Cooperación... Fue el tema del programa de radio del sábado pasado.
Este fin de semana desempolvé algunas nociones básicas de biología que tenía archivadas en mi cerebro y en medio de una conversación que parecía una secuencia de chistes le explicaba a mi hermana por qué se necesitan al menos dos neuronas para "generar" un pensamiento en la mente humana (aunque técnicamente es más bien un estímulo o impulso nervioso), la cuestión es así: el axón de una neurona, que es como la cola, debe entrar en contacto con las dendritas, que son unas terminaciones que están cerca del núcleo o la cabeza de otra neurona. Si no hay al menos dos neuronas, no hay pensamiento, ni estímulo, ni impulso, ni acción.
Anoche me desvelé y estaba tan absorta con el motivo del desvelo que sinceramente olvidé que era lunes por la noche, y que debía publicar algo aquí. Scratch, ese es el nombre del motivo del desvelo, es un invento engendrado por el Lifelong Kindergarten Group del laboratorio de medios del MIT. Supuestamente este software contribuye a desarrollar el pensamiento analítico, lógico y la creatividad de los niños y jóvenes a través de la programación. Que chévere, justo lo que faltaba, que yo encontrara una excusa para aprender a enseñar programación ¿que cómo encontré a Scratch? Me lo pasaron, Sonia Albarracín por supuesto.
Al igual que se necesitan al menos dos neuronas para generar un pensamiento, potenciar la relevancia de los resultados de nuestras acciones es posible si colaboramos con otros. La importancia de trabajar en red fue una de las grandes lecciones que obtuve de Lidera, por eso me siento tan complacida cuando se presenta la oportunidad de dar y recibir información que contribuye a potenciar a las personas que me rodean o a sus proyectos. Dadas unas intenciones buenas y nobles, cooperando no solamente somos más humanos, sino mejores humanos también.