martes, 20 de mayo de 2014

Cooperando somos más humanos


Cooperación... Fue el tema del programa de radio del sábado pasado.

Este fin de semana desempolvé algunas nociones básicas de biología que tenía archivadas en mi cerebro y en medio de una conversación que parecía una secuencia de chistes le explicaba a mi hermana por qué se necesitan al menos dos neuronas para "generar" un pensamiento en la mente humana (aunque técnicamente es más bien un estímulo o impulso nervioso), la cuestión es así: el axón de una neurona, que es como la cola, debe entrar en contacto con las dendritas, que son unas terminaciones que están cerca del núcleo o la cabeza de otra neurona. Si no hay al menos dos neuronas, no hay pensamiento, ni estímulo, ni impulso, ni acción. 

Anoche me desvelé y estaba tan absorta con el motivo del desvelo que sinceramente olvidé que era lunes por la noche, y que debía publicar algo aquí. Scratch, ese es el nombre del motivo del desvelo, es un invento engendrado por el Lifelong Kindergarten Group del laboratorio de medios del MIT. Supuestamente este software contribuye a desarrollar el pensamiento analítico, lógico y la creatividad de los niños y jóvenes a través de la programación. Que chévere, justo lo que faltaba, que yo encontrara una excusa para aprender a enseñar programación ¿que cómo encontré a Scratch? Me lo pasaron, Sonia Albarracín por supuesto. 

Al igual que se necesitan al menos dos neuronas para generar un pensamiento, potenciar la relevancia de los resultados de nuestras acciones es posible si colaboramos con otros. La importancia de trabajar en red fue una de las grandes lecciones que obtuve de Lidera, por eso me siento tan complacida cuando se presenta la oportunidad de dar y recibir información que contribuye a potenciar a las personas que me rodean o a sus proyectos. Dadas unas intenciones buenas y nobles, cooperando no solamente somos más humanos, sino mejores humanos también.

lunes, 12 de mayo de 2014

El virus de la inquietud

Inquietud no debería ser la palabra, pues en mi opinión personal tiene una connotación algo negativa pero la usaré mientras se me ocurre una mejor. Ya había notado que se me hacía difícil no ocuparme en algo, noté que después de Lidera ya no deseo de la misma manera tener los sábados libres y de hecho no ha sido así desde entonces, por alguna razón siguen apareciendo compromisos y todos van a ese día, al sábado. 

Recientemente he estado conversando con mi hermana, ha mostrado interés por integrarse al equipo de facilitadores del programa Economía para Jóvenes y ya me ha acompañado a tres emisiones de Aula de Economía (el programa de radio que sirve como extensión de Economía para Jóvenes en ese medio). Ella conoce el trasfondo de todas las actividades que yo he llevado a cabo desde que estoy en la Universidad y conoce las historias de mis compañeros. También le hablo de lo que hacen mis alumnos, como Francis, Paola y Tulio. Después del paro de alrededor de seis meses, considera que estar en la casa sin hacer nada es una perdida de tiempo, es inaceptable, y quiere empezar a involucrarse en actividades que le ayuden a hacer currículo para cuando salga de la Universidad... Esa historia se me hace familiar. A mi me parece que al final sucedió, se aburrió/cansó de estar quieta, le he(mos) contagiado el virus de la inquietud. Que éxito.

martes, 6 de mayo de 2014

Yo también soy culpable

Desde el domingo en la noche yo ya sabía de qué se trataría mi post de esta semana (que debió ser publicado ayer). Varios compañeros de Lidera expresaron su preocupación y rechazo hacia las acusaciones del Ministro Rodríguez Torres que recaen directamente sobre tres de los integrantes del comité directivo de Lidera y nos implica directamente a todos los que nos hemos formado con ese programa de liderazgo. A continuación pueden perder siete minutos de su vida escuchando las mentiras del Ministro.  


Ayer Manuela Bolívar (hija de Didalco Bolívar, quien fuera Gobernador de Estado Aragua y quien ahora participa en la Mesa de Diálogo) respondió valientemente a las acusaciones del Ministro, así como lo hicieron otros líderes sociales, estudiantiles (como Gaby Arellano) y políticos (como David Smolansky, alcalde del Municipio El Hatillo del Estado Miranda). Manuela fue la tutora de mi equipo de trabajo en Lidera cuando, como parte de nuestra formación académica, estructuramos un proyecto de políticas públicas con sugerencias para mejorar la movilidad de los habitantes de un caserío ubicado en el Municipio San Diego, del Estado Carabobo. 


La primera y única vez que he leído Cien Años de Soledad, tenía alrededor de 13 años. El episodio que más recuerdo es el asesinato de los 17 hijos del Coronel Aureliano Buendía. El Coronel era un guerrillero y tuvo 17 hijos con 17 mujeres distintas. Buendía se retiro y desistió de su lucha contra el gobierno, pero el día en que bautizaron a sus hijos (a los 17 el mismo día) sus enemigos pensaron que él estaba reorganizando su ejército para contraatacar, por lo que decidieron perseguir a los muchachos y asesinarlos. Los reconocieron porque el cura (como parte de la ceremonia de bautizo) les dejó marcada con ceniza una cruz en la frente. Me preguntó si el Ministro será lo suficientemente desequilibrado como para perseguir a las 1000 personas que hemos hecho el curso de Lidera. No tengo una cruz en la frente, pero mis vínculos con Futuro Presente y con CEDICE, el título de mi blog, y mi compromiso con la democracia me delatan. Yo también soy culpable de querer y trabajar por una mejor Venezuela.