El título de esta entrada podría ser algún día una variante popular del famoso refrán "lo que es del cura va para la iglesia", y me pareció encantador escucharlo mientras conversaba con unas compañeras del trabajo sobre buenas noticias, en este caso referentes a la forma en como todo fluía favorablemente con los trámites de inmigración de varios amigos y conocidos que estarán fotografiándose en la obra de Cruz Diez en Maiquetía este mes.
El pasaje de Yune con destino a Buenos Aires (aunque el destino final es Montevideo) marca 22 de febrero, igual al pasaje que Jesús usó el año pasado cuando se fue a Madrid. Tenemos demasiadas cosas en común como para dejar que los husos horarios nos obliguen a suspender nuestras reuniones por Skype, que va a ser nuestro nuevo lugar común, así como lo fue el cubículo de preparadores de probabilidad cuando estábamos en la universidad.
Cuando mis amigos decidieron cambiar de país a mí también me cambió el país, aunque sigo en Venezuela. Esta es otra realidad, en lo personal y en lo colectivo, y es una realidad que los que estamos aquí nos tenemos que aguantar por un tiempo aparentemente indefinido. Como dice otro famoso refrán, en mitad de una tormenta hay que pedirle a Dios sin dejar de remar hacia la orilla, y no olvidar que siempre habrá algo en el entorno que podamos aprovechar para mejorar nuestra situación particular.
Con nuevo trabajo y nueva residencia, yo he proyectado estratégicamente mi estancia aquí pensando en que stars can’t shine without darkness, lo que nos ha tocado vivir a cada uno es parte de nuestro crecimiento, y es relativamente normal. Además sé que la cotidianidad no va estar fácil, pero que seguramente cada vez que hablemos por Skype habrá un pequeño logro suscitado en Madrid, Montevideo o Caracas que vamos a celebrar como si estuviéramos sentados en la misma mesa.