Las del blog no fueron vacaciones planificadas, fue un pequeño receso que me autoconcedí y se extendió y se extendió hasta que me hizo cuestionarme si valdría la pena seguir publicando. Luego, mientras estaba realmente de vacaciones recibí una notificación de Blogger, alguien había pasado por aquí y me daba las gracias por compartir mis experiencias. Lo reconsideré, tal vez no pueda ser cada semana (y probablemente llegará el día en que la frecuencia de publicaciones sea cero), pero no voy a suspender el blog, al menos no todavía.
La semana pasada estuvo repleta de días especiales, no sólo por el tiempo que pude dedicarme a mi, sino porque varios de mis exalumnos -ahora colegas- estaban celebrando su graduación. Recibieron su título de economistas el mismo día en que yo celebraba mi tercer aniversario de egresada. Aparece el cóctel de la nostalgia y el orgullo.
El tiempo vuela a una velocidad violenta. Crecer ya no es un asunto de edad sino de estrategia, de entender que hay que saber ir sin pausa pero sin prisa, que la paciencia y la calma tienen que estar en lo que piensas y en lo que sientes y reconocer que en los planes siempre tiene que haber tiempo para disfrutar del viaje.
A mis nuevos colegas, los mejores deseos en el ejercicio de nuestra carrera. A quienes todavía pasan por aquí, gracias por su tiempo y por ayudarme a recordar las razones por las cuales existe (y debería seguir existiendo) este blog.
El tiempo vuela a una velocidad violenta. Crecer ya no es un asunto de edad sino de estrategia, de entender que hay que saber ir sin pausa pero sin prisa, que la paciencia y la calma tienen que estar en lo que piensas y en lo que sientes y reconocer que en los planes siempre tiene que haber tiempo para disfrutar del viaje.
A mis nuevos colegas, los mejores deseos en el ejercicio de nuestra carrera. A quienes todavía pasan por aquí, gracias por su tiempo y por ayudarme a recordar las razones por las cuales existe (y debería seguir existiendo) este blog.