lunes, 27 de octubre de 2014

¿De dónde viene el entusiasmo?

Conocí a Atilio Romero el año pasado en una actividad de integración que el editor de Mentor Gerencial preparó para todos sus colaboradores. Me pareció un señor muy agradable, además un excelente orador. El viernes pasado volví a verlo. La firma para la cual trabajo lo contrató para que nos ayudara a motivarnos. Durante su conferencia hizo un comentario sobre el entusiasmo. Hoy lo busqué en Google para validar la información y esto fue lo que encontré

"La palabra entusiasmo proviene del Griego y significa tener un Dios dentro de sí. La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas. Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentaban y pasar a una nueva situación.

El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo.

La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y la certeza en sus acciones.
"

Si, de eso nos habló Atilio, y del hecho de que bajo ninguna circunstancia (ni siquiera las más adversas) debemos dejar de creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad de transformar nuestra realidad (en la casa, en la oficina o en el país). Lo logró, contagió a un montón de gente con su entusiasmo y yo quedé bien con mis compañeros de trabajo, quienes aún hoy estaban hablando de lo buen orador que es.

lunes, 13 de octubre de 2014

Jugar en serio

"Porque las personas que están lo bastante locas como para creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen."
Think Different de Steve Jobs. 

La semana pasada cerré la entrada con un pregunta. Ok, realmente no cerré la entrada, de hecho la leo y me doy cuenta de lo mucho que tengo que mejorar mi redacción para crear una verdadera atmósfera de suspenso. La pregunta era dadas ciertas condiciones/restricciones ¿cómo puede una persona administrar su energía para hacer realidad sus aspiraciones?, la respuesta es jugando en serio.

Jugar en serio es una expresión que uno de nuestros profesores en Lidera usó para ilustrarnos lo que requiere una persona cuando se propone algo (nosotros claro lo vinculamos al ejercicio de liderazgo político, social o empresarial). En el fondo la expresión hace alusión a las cantidades exageradas de inspiración, entusiasmo y optimismo, sumadas a un toque de terquedad, que deben estar incluidas en el carácter de una persona que se propone seriamente pasar a la historia, trascender.

Bajo ciertas circunstancias, sobre todo cuando parece que nada puede salir bien, sólo un loco es capaz de embarcarse en un proyecto que compromete su futuro con una maraña de dudas e incertidumbre. Aun en mitad de esto, que siempre parece más un desastre que cualquier otra cosa, me alegra recordar que hay gente así, gente que lo está apostando todo por cambiar sus vida y en el camino, cambiar el mundo.