lunes, 29 de julio de 2013

Amigos cointegrados

Hay muchas formas de ser cursi. El año pasado -o tal vez el anterior, no recuerdo bien- Liz Fosslien, una analista de ARC Worldwide, amante de los gráficos, publicó en su blog en víspera del día del amor y la amistad, una entrada titulada 14 formas en las que un Economista dice Te Amo (en inglés). 

Cada una de las 14 formas de decir Te Amo tiene un gráfico. Fosslien define ésta como una forma nerd de hacer feliz a tu enamorado(a) en San Valentín. A mi me encantan los gráficos rotulados con "El monopolio natural de mi corazón es todo tuyo", "Para lo que ofreces, mi demanda es inelástica", "La utilidad marginal de pasar tiempo contigo nunca disminuye" y esta imagen que captura la estrategia óptima para la teoría de juegos aplicada al amor: 


A Fosslien le faltó tomar en cuenta el concepto de cointegración, debe ser porque estaba más enfocada a la microeconomía que a la econometría, o porque es ligeramente menos romántico, pero habemos suficientes nerds en el mundo para inventarnos nuestros propios piropos con otros conceptos económicos.

Para simplificar, la cointegración es un concepto que se usa en la econometría de series de tiempo (conjunto de valores que se registra cada hora, día, mes, año). Dos o más series de tiempo están cointegradas si en el largo plazo se mueven conjuntamente hacía un equilibrio, aún cuando en el corto plazo puedan desviarse o "separarse" unas de otras por la magnitud de sus valores.

La semana pasada, mientras Yuneygla y yo buscabamos residencia en Caracas surgió el chiste, me dijo: "Ahora yo voy a trabajar con Jesús, y voy a ser tu roommate ¿viste? Aunque al salir de la Universidad cada uno tomo un camino distinto, nos volvimos a encontrar en Caracas. Estamos cointegrados".

Esa es la forma nerd de decir que aspiramos a ser amigos por siempre.

lunes, 22 de julio de 2013

Mi alumna más antigua

Creo recordar que ella tenía unos ocho años, yo debería haber tenido once. Ella estaba teniendo problemas con las matemáticas y mi mamá pensó que era buena idea comprar un pizarrón de tiza para que practicáramos. 

Las primeras clases fueron un desastre, ella no entendía, yo no me sabía explicar, y el borrador y las tizas eran arrojados bruscamente al suelo cada vez que las cuentas no daban. Con el tiempo ella logró manejar sus emociones mientras aprendía, yo aprendí a tener más paciencia y a explicarme mejor. Muchísimo antes de que yo imaginara siquiera que alguna vez sería preparadora, ya tenía una alumna en mi propia casa, mi hermana menor. 

Principalmente su dolor de cabeza han sido los números, fue así en primaria, en secundaría y por supuesto en la universidad. Pero había otra cosa que -según ella- no se le daba, y al parecer ni siquiera le interesaba: el inglés. A mi siempre me ha gustado pero nunca lo he estudiado formalmente en alguna academia de idiomas, pero el año pasado decidí entrar a FUNDAUC. Le comenté a mi hermana que si estudiaba inglés, al terminar la universidad tendría una ventaja que yo no tuve, un certificado del dominio del idioma, y aunque no le entusiasmaba mucho, finalmente aceptó. 

Mi hermana le tenía mucho miedo al inglés, y me hacía estudiar más de lo que yo quería (aún cuando me gusta el idioma). A mi se me complicó el horario y entre el trabajo y Lidera sacaron de mi agenda las clases de inglés. Mi hermana tuvo que seguir sola, pero le perdió el miedo al idioma, de vez en cuando me pedía que le ayudara en algo, pero primero me explicaba de que se trataba la clase, muy sutilmente, los roles se estaban cambiando.

Mientras yo todavía estoy esperando para cursar el nivel seis, el jueves mi hermana presentará su última prueba del décimo y último nivel del curso básico, con la firme convicción de que quiere seguir al nivel avanzado y tomar el curso conversacional. Satisfecha y orgullosa como estoy de sus resultados, sólo me resta decirle una cosa: congratulations dear pupil, keep going ;)!

lunes, 15 de julio de 2013

Dejà Vu

Si me dieran hoy la oportunidad de elegir un momento de mi vida universitaria para revivirlo, uno de los últimos que elegiría sería el momento en que me tocó buscar residencia.

Lo bueno de aquella ocasión, naturalmente, es que me hizo darme cuenta de lo maravillosa que era mi casa. Ningún lugar me parecía bueno, todos tenían un pero, que en el fondo era sencillamente un "pero, no es mi casa". Al final conseguí un sitio en donde siempre me sentí a gusto, y que está tan cerca de la Universidad de Carabobo que yo podía llegar al arco de Bárbula caminando. Estuve residencia durante casi tres años, y los tres años los pasé en la misma casa, se llama Marina, como su dueña, no era mi casa, pero se le parecía bastante. 

Mi próximo trabajo me espera en Caracas para el mes de Agosto. Y aquí vamos otra vez, a buscar residencia; otra vez a comparar, tanto con mi casa como con mi antigua residencia universitaria. Estoy muy clara en que así no es como esta búsqueda va a dar resultados, Caracas no es Naguanagua, yo no soy estudiante, pero esas son mis referencias mentales y es difícil obviarlas. En aquella oportunidad yo había definido la experiencia como una prueba de madurez, pues bueno, vamos a revalidar las aptitudes con otra prueba de madurez, digamos que es parte del postgrado de habilidades blandas.

¿Habrá una Marina en Caracas?

Si me dieran hoy la oportunidad de elegir un momento de mi vida universitaria para revivirlo, uno de los primeros que elegiría sería la noche de la marcha triunfal. Mañana es la de la promoción 78 de Economía. Allá voy a estar.

lunes, 8 de julio de 2013

Welcome aboard!

Welcome aboard! fueron las palabras de Eduardo Landaeta, el director de la revista Mentor Gerencial, cuando acepté unirme a su equipo de colaboradores el pasado martes.

Después de haber pertenecido al equipo de gestión de contenidos del sitio web del Club PPE y tener un año escribiendo en este blog, pasar a formar parte del equipo de redacción de Mentor Gerencial es todo un honor. Eduardo me explicó que, aunque existió una versión impresa de la revista, hoy en día es 100% virtual y los colaboradores trabajan casi exclusivamente en línea, al punto que a algunos ni los conoce en persona. Particularmente a mi me parece un proyecto genial y estoy encantada de que me hayan considerado para ayudarlos. Así que, estimados lectores, no se extrañen si de ahora en adelante les pido que interrumpan su lectura aquí, para que disfruten de los contenidos de la revista. 

De más está decir que los invito a pasar por la página de fans de Mentor Gerencial en Facebook y a echarle un vistazo a su timeline en Twitter, mientras esperamos la próxima edición de la revista, que sale en Agosto. 

lunes, 1 de julio de 2013

Final de temporada

En su libro "El malestar en la globalización" (2002), el economista Joseph Stiglitz (Premio Nobel, 2001), hacía una crítica sobre cómo los asesores de instituciones como el FMI y el Banco Mundial daban instrucciones acerca de lo que los países pobres debían o no hacer, cuando ellos se encontraban a kilómetros de esos lugares y eran ajenos a su realidad. Stiglitz decía que es muy sencillo tomar una decisión cuando desconoces por completo quiénes serán los afectados por sus consecuencias.

Mientras yo estuve de viaje, alguien en algún lugar del mundo decidió que la empresa para la cual yo trabajaba no necesitaba un nuevo empleado fijo en el área de controlling, así que el viernes se terminó mi contrato y con él mi primera relación laboral, así como todos los planes y aspiraciones representados por mi presencia en el departamento. 

Las conversaciones que sostuve con mi jefe, mis compañeras de trabajo, el gerente general, la gerente de RRHH y las facilitadoras que nos acompañaron en Puerto Ordaz ayudaron a que este final de temporada no fuera exageradamente traumático. Algunas personas que se despidieron de mi la semana pasada lo hacían con un tono de condolencias que me parecía medio pavoso, pero entiendo que estaban tratando de ser empáticos.

Yo estudié una carrera que me preparó para esto, no precisamente para ser la victima de una estrategia de óptimo tamaño mínimo de planta como medio para protegerse del riesgo país, pero es algo que no me sorprende ni me ofende. Mi carrera también me enseñó a pensar de forma estratégica y a construir marca personal, así que la vida sigue, con algún nuevo cliente, aunque ahora fantasee con que tal vez algún día haya recompra del primero.

Esta entrada va dedicada a mis colegas de Henkel Venezolana, S. A., en especial al equipo de AC Venezuela (Maritza, Rosana, Cecilia, Luis, Felisabel, Yosmar, Graciela, Yaribeth, René, Abelardo y Gerardo en oficina, y los ejecutivos de venta y asesores técnicos de Fester fuera de la oficina), a Patricia Semeco y al señor Roberto Rodríguez por no descartarme en mi primera entrevista, aunque no tenía experiencia en nada más que dar clases. A María Búa por recordarme tanto a Arelis Vivas. A Rocío González y a mi ex alumna Anelvi Foucault por referirme. Al equipo femenino de dominó que participó en los juegos industriales. Gracias especiales a Anny Silva y a Erwin Reyes por ser lectores fieles de este blog.

De regalo les dejo la melodía de fondo, mi propia versión acústica de Gold Forever, canción interpretada originalmente por The Wanted, una banda británica. La he tenido pegada por alrededor de dos semanas, así que oficialmente se convirtió en el soundtrack del final de temporada. Espero dos cosas: que me disculpen la baja calidad del sonido, y que les guste. 


Hasta pronto colegas ;).