lunes, 2 de julio de 2012

¿Sandy se casó?

Esa fue la pregunta que hizó mi primo de nueve años cuando le mostré mi anillo de graduación este domingo. 

Lo llevo puesto desde el jueves, cuando firmé el acta por el recibimiento de mi título (cosa que en realidad ocurrirá a finales de este mes). Fue un regalo de mi mamá, quien por cierto llegó a decirme una vez que llevar un anillo de graduación era como llevar uno de matrimonio, uno se casaba, no con alguien, sino con algo, con la carrera. Yo tengo mi propia apreciación sobre el hecho de llevar el anillo, es el resultado no de un matrimonio, pero si de un compromiso de por vida, evidentemente, con mi carrera. Puede que el niño tenga razón...

De todas maneras, busqué en Internet mientras escribía y hallé esto: 

"El Anillo es un símbolo de triunfo, de orgullo, de esfuerzo y es una joya con la cual el usuario se distingue entre los demás, ya que con ella se da a conocer el prestigio de la institución de la que se ha egresado.
Actualmente el Anillo de Graduación permanece siendo una tradición popular para los egresados de Preparatoria y Universidad. El Anillo es un símbolo para mostrar orgullo por la institución y por el título o certificado obtenido (siendo este más fácil de mostrar).
La tradición y la historia de los egipcios nos han indicado que el Anillo se coloca en la mano derecha, y en el dedo anular por tradición a los Caballeros ya que sentían que en ese dedo les iba a dar el doble de fuerza y buena suerte."

Pero si he de confesar cuáles de mis pertenencias guardan más valor para mí desde el jueves, el anillo no es más importante que los minutos que compartí con mis amigos Francis, Paola, Yune, Jesús y Daniel, los gratos recuerdos y las fotos. ¡Gracias por estar conmigo ese día! Misión cumplida ;).

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