lunes, 19 de noviembre de 2012

-2 de velocidad

La oficina se siente vacía y hay silencio hasta para estudiar. 

Después de las actividades de la semana pasada, la primera reflexión que obtuve fue la siguiente: hay al menos dos formas de saber qué es lo que te gusta y para qué eres bueno. La primera, que te asignen una tarea y de una vez descubras que hay talento y pasión. La segunda, que sucesivamente te asignen tareas para que vayas descartando las que no son compatibles contigo y en algún momento des con aquella en la que destacas. 

Para que se de la primera situación hace falta quizá un poco de suerte, para sobrevivir a la segunda, paciencia y tiempo.

La recomendación sensata de mi madre y mi jefe, luego de mi desgaste de la semana pasada fue "tómalo con calma". A decir verdad, ninguno de los dos uso esa frase. No recuerdo cual fue la que usó mi madre, pero "bájale dos" fue la que yo usé cuando hablé con mi jefe sobre mi experiencia con la avalancha de actividades de la semana pasada. Entonces él dijo "Me uno al consejo de tu mamá, bájale dos". Me da risa, porque mi madre nunca dijo eso literalmente, de hecho, es más bien un chiste en código que usamos con cierta frecuencia en Lidera, y que ahora se convierte en un claro y sabio mensaje para mi en estos momentos. 


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