martes, 6 de mayo de 2014

Yo también soy culpable

Desde el domingo en la noche yo ya sabía de qué se trataría mi post de esta semana (que debió ser publicado ayer). Varios compañeros de Lidera expresaron su preocupación y rechazo hacia las acusaciones del Ministro Rodríguez Torres que recaen directamente sobre tres de los integrantes del comité directivo de Lidera y nos implica directamente a todos los que nos hemos formado con ese programa de liderazgo. A continuación pueden perder siete minutos de su vida escuchando las mentiras del Ministro.  


Ayer Manuela Bolívar (hija de Didalco Bolívar, quien fuera Gobernador de Estado Aragua y quien ahora participa en la Mesa de Diálogo) respondió valientemente a las acusaciones del Ministro, así como lo hicieron otros líderes sociales, estudiantiles (como Gaby Arellano) y políticos (como David Smolansky, alcalde del Municipio El Hatillo del Estado Miranda). Manuela fue la tutora de mi equipo de trabajo en Lidera cuando, como parte de nuestra formación académica, estructuramos un proyecto de políticas públicas con sugerencias para mejorar la movilidad de los habitantes de un caserío ubicado en el Municipio San Diego, del Estado Carabobo. 


La primera y única vez que he leído Cien Años de Soledad, tenía alrededor de 13 años. El episodio que más recuerdo es el asesinato de los 17 hijos del Coronel Aureliano Buendía. El Coronel era un guerrillero y tuvo 17 hijos con 17 mujeres distintas. Buendía se retiro y desistió de su lucha contra el gobierno, pero el día en que bautizaron a sus hijos (a los 17 el mismo día) sus enemigos pensaron que él estaba reorganizando su ejército para contraatacar, por lo que decidieron perseguir a los muchachos y asesinarlos. Los reconocieron porque el cura (como parte de la ceremonia de bautizo) les dejó marcada con ceniza una cruz en la frente. Me preguntó si el Ministro será lo suficientemente desequilibrado como para perseguir a las 1000 personas que hemos hecho el curso de Lidera. No tengo una cruz en la frente, pero mis vínculos con Futuro Presente y con CEDICE, el título de mi blog, y mi compromiso con la democracia me delatan. Yo también soy culpable de querer y trabajar por una mejor Venezuela.

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