Inquietud no debería ser la palabra, pues en mi opinión personal tiene una connotación algo negativa pero la usaré mientras se me ocurre una mejor. Ya había notado que se me hacía difícil no ocuparme en algo, noté que después de Lidera ya no deseo de la misma manera tener los sábados libres y de hecho no ha sido así desde entonces, por alguna razón siguen apareciendo compromisos y todos van a ese día, al sábado.
Recientemente he estado conversando con mi hermana, ha mostrado interés por integrarse al equipo de facilitadores del programa Economía para Jóvenes y ya me ha acompañado a tres emisiones de Aula de Economía (el programa de radio que sirve como extensión de Economía para Jóvenes en ese medio). Ella conoce el trasfondo de todas las actividades que yo he llevado a cabo desde que estoy en la Universidad y conoce las historias de mis compañeros. También le hablo de lo que hacen mis alumnos, como Francis, Paola y Tulio. Después del paro de alrededor de seis meses, considera que estar en la casa sin hacer nada es una perdida de tiempo, es inaceptable, y quiere empezar a involucrarse en actividades que le ayuden a hacer currículo para cuando salga de la Universidad... Esa historia se me hace familiar. A mi me parece que al final sucedió, se aburrió/cansó de estar quieta, le he(mos) contagiado el virus de la inquietud. Que éxito.
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