El Twitter es una herramienta para la difusión de información ¿no? Y es muy útil, sobre todo cuando estoy en la carretera. Pero hay veces en que entablamos una especie de relación amor/odio: cuando se convierte en el caldo de cultivo de algún rumor, en un hervidero de especulaciones y ocurrencias, como anoche con toda la matriz de especulación acerca de lo que estaba ocurriendo en el Hospital Militar.
No tenía ni dos horas de haber llegado a Caracas cuando me preguntaron sí sabía lo que estaba pasando, en realidad no tenía ni idea, pero creía saber como "enterarme rápido". Casi me fui a dormir a media noche después de que acepté que no me enteraría de nada.
Reconozco esa sensación -y a lo mejor es una sensación colectiva-, ya la experimenté en diciembre del año pasado. Es una especie de cóctel que mezcla ansiedad con nerviosismo y un poco de miedo producto de la incertidumbre, es el resultado de esperar hacer realidad el deseo de leer una mala noticia en particular. Después de un rato, si la noticia no aparece, se te ocurre que tal vez eres muy masoquista o ingenuo/engañable.
Si fue verdad o no, o si fue un experimento del G2 cubano, no lo sé, pero al menos me distraje con las ocurrencias de las otras personas en Twitter: en el hospimil hay harina pan, azúcar, papel toilet; en el hospimil hay dólares a 6,30; en el hospimil murió el bolívar fuerte; y así, cualquier chiste asociado a la tragedia cotidiana.
Por cierto, me uno al duelo nacional por la pérdida de Oscar Yanes. Dice Pedro Leon Zapata -en Twitter, claro- que su muerte es una mandarina demasiado difícil de chupar. Así son las cosas. QEPD.
y al final si paso algo esa noche?
ResponderEliminarSi había un militar hospitalizado, pero no era del alto mando ni se estaba muriendo, que era lo que decían en Twitter.
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