Si me dieran hoy la oportunidad de elegir un momento de mi vida universitaria para revivirlo, uno de los últimos que elegiría sería el momento en que me tocó buscar residencia.
Lo bueno de aquella ocasión, naturalmente, es que me hizo darme cuenta de lo maravillosa que era mi casa. Ningún lugar me parecía bueno, todos tenían un pero, que en el fondo era sencillamente un "pero, no es mi casa". Al final conseguí un sitio en donde siempre me sentí a gusto, y que está tan cerca de la Universidad de Carabobo que yo podía llegar al arco de Bárbula caminando. Estuve residencia durante casi tres años, y los tres años los pasé en la misma casa, se llama Marina, como su dueña, no era mi casa, pero se le parecía bastante.
Mi próximo trabajo me espera en Caracas para el mes de Agosto. Y aquí vamos otra vez, a buscar residencia; otra vez a comparar, tanto con mi casa como con mi antigua residencia universitaria. Estoy muy clara en que así no es como esta búsqueda va a dar resultados, Caracas no es Naguanagua, yo no soy estudiante, pero esas son mis referencias mentales y es difícil obviarlas. En aquella oportunidad yo había definido la experiencia como una prueba de madurez, pues bueno, vamos a revalidar las aptitudes con otra prueba de madurez, digamos que es parte del postgrado de habilidades blandas.
¿Habrá una Marina en Caracas?
¿Habrá una Marina en Caracas?
Si me dieran hoy la oportunidad de elegir un momento de mi vida universitaria para revivirlo, uno de los primeros que elegiría sería la noche de la marcha triunfal. Mañana es la de la promoción 78 de Economía. Allá voy a estar.
Esa noche fue muy emocionante para todos, y nunca olvidaras la barra que tuviste eh,la mas cuite!
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