lunes, 22 de abril de 2013

La vida sigue

Hace quince días que publiqué mi entrada más reciente. Después de aquel lunes, que tuvo final feliz porque  me mantuve despierta hasta que llegaron mis notas de Lidera, tuve un par de semanas un poco caóticas, pues en la oficina nos estábamos preparando para recibir la visita de nuestro jefe, quien viene de Colombia, y en el país nos estábamos preparando para las elecciones presidenciales del 14 de Abril.

El viernes ya todo estaba preparado para la reunión con el jefe. Empezó el fin de semana, llegó el domingo, votamos, el CNE anunció los resultados, Capriles dijo que no los reconocería hasta que hicieran auditoria voto a voto (así mejor #VotoAVoto) y empezó la semana del 15 de Abril, más caótica que la anterior. 

El viaje del jefe fue suspendido, y con él, todas las reuniones que se sostendrían esa semana. Visto en retrospectiva, quizá fue la semana menos productiva en mis siete meses y medio de carrera corporativa en la empresa, no por el hecho de que todo el trabajo de la semana previa fue en vano, sino porque del 15 al 18 de abril yo sólo estaba pendiente de lo que decían Maduro, Cabello, Capriles, el CNE y el TSJ. 

Abría Twitter desde la oficina y me quedaba varios minutos leyendo y retwitteando, llegaba a mi casa y con una mano twitteaba y con la otra estrellaba las paletas de madera contra las ollas en los cacerolazos de las ocho -un excelente ejercicio de gimnasia cerebral, por cierto-. En esa semana, envíe más mensajes por Twitter de los que había enviado en lo que iba de año hasta el 13 de Abril. 

Las noticias hacían variar mi estado de ánimo, aunque casi siempre estuve triste y molesta. Excepto una noche, en la que una persona muy cercana me advirtió que dejará de enviar mensaje en contra del gobierno por Twitter, porque "ellos saben muy bien como arruinarle la vida a la gente", "es cuchillo a la garganta", esa noche el sentimiento fue una mezcla de depresión, impotencia y rabia, particularmente más amarga que los demás días. 

Luego llegó el fin de semana largo y todo se calmó. Aunque tenía mi playlist listo para el salserolazo, no escuché las canciones a todo volumen y pude cerrar la pestaña del Twitter. Tuve tiempo para descansar la mente y dormir. Retomé mi curso del SENA -Uso de Excel y Access para el desarrollo de aplicaciones administrativas empresariales-, retomé mi curso de inglés, y volví a la oficina, a trabajar en serio. 

A veces no es tan fácil decirlo, esta mañana vi las noticias acerca del nuevo gabinete de gobierno y volví a escupir ácido y a insultar. Sin embargo, en mitad del regaño de mi papá para que le baje dos a mi amargura, hay una gran verdad, la vida sigue, y es un fastidio andar todo el tiempo asustando, angustiado, ansioso, molesto. Esto también pasará y mientras tanto, yo voy a seguir concentrada en las cosas que disfruto ;). 

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