Parece que es algo tarde para desear feliz año, sin embargo todos los que nos vimos hoy en la oficina, por primera vez en lo que va de 2013, nos saludábamos con bastante emotividad.
Estoy sufriendo de una especie de síndrome postvacacional agudo: estoy cansada como si no hubiese pasado varios días durmiendo hasta tarde, tengo el sueño descontrolado, esta mañana olvidé el carnet en casa -como los niños de la escuela cuando llegan al salón sin lápiz un lunes- y en medio del desorden que ha dejado la remodelación, el espacio en la oficina se siente un poco extraño, como cuando era nueva.
Empiezo a creer que mis verdaderas metas de año nuevo aparecerán en marzo o abril, cuando concluya las tareas de largo plazo que comencé en 2012. Es difícil no contagiarse con el espíritu de año nuevo, vida nueva del que todo el mundo habla en estas fechas, pero lo cierto es que indistintamente de la actitud con la que uno asume un cambio de año, lo importante es la constancia, quizá uno de los pocos factores seguros del éxito.
Así que queridos lectores, eviten dejar cabos sueltos y keep going.
Feliz año ;).
Así que queridos lectores, eviten dejar cabos sueltos y keep going.
Feliz año ;).
No hay comentarios:
Publicar un comentario