lunes, 7 de julio de 2014

Siento, después pienso

Daniel Goleman, un reconocido psicólogo estadounidense, ha llegado a afirmar que el cerebro emocional responde a los eventos o estímulos más rápido que el cerebro racional. Primero sentimos, después pensamos. Eso en general debe ser cierto, al menos yo no me atrevería a contradecir al profesor Goleman porque en los últimos meses he tenido que aprender precisamente a lidiar con las emociones y evaluar su nivel de racionalidad, pues parto de que todas se originan por una razón y todas tienen un por qué, así que debe haber algo de objetividad en ellas, aunque sea muy poquito. 

Marie von Ebner-Eschenbach (realmente no sé pronunciar su nombre) fue una escritora austriaca, ella llegó a afirmar que en la juventud se aprende y con la edad se entiende. Al igual que Goleman indica que hay dos momentos en el tiempo y una brecha entre ellos. Claro, en comparación con el cerebro emocional yo no creo que el cerebro racional tarde años en responder a un estimulo, pero sin lugar a dudas el aprendizaje requiere acción, tiempo y reflexión. Hay cosas que sencillamente no podemos adelantar, solo podemos sacar provecho de la espera haciendo otra cosa mientras terminamos de entender. Al final hallaremos el por qué, siempre todo tiene un por qué.

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