lunes, 18 de noviembre de 2013

La salida

Recuerdo con algo de nostalgia mis pasatiempos de los domingos cuando no había TV por cable, ni Internet, ni viajes a Carabobo o Caracas. A veces eran cosas tan simples como descubrir una figura uniendo puntos, buscar diferencias entre imágenes o hallar un camino para salir de un laberinto.

Resolver los laberintos que vienen impresos en el periódico era relativamente sencillo, como jugador tienes una vista panorámica que te permite conocer con precisión donde están las entradas y las salidas o donde están los accesos que te llevan al punto en el que finalmente debas estar para considerarte ganador, así que puedes encontrar la solución desplazándote del principio al final o del final al principio.

Si quisiéramos extrapolar esto a la vida real, encontraremos que rara vez tenemos la oportunidad de ver el final del laberinto, a veces ni siquiera tenemos idea cómo será ese final. Igual creo en tres herramientas que pueden ayudarnos a salir del laberinto o encontrar el final con éxito: paciencia, constancia y una buena memoria. Si usted se encuentra con un callejón sin salida, se regresa e intenta de nuevo por otro lado, pero por favor, trate de recordar siempre los lugares por los cuales halla pasado, para no perder el tiempo y evitar malos ratos.

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