lunes, 19 de agosto de 2013

Una cuestión de compromiso

A la hora que llego a la residencia la potencia de la señal de datos es pésima, no puedo ver ni mis mensajes en Gmail. Hoy, ya que mi roommate se había quedado dormida súper temprano, decidí poner una alarma e irme a dormir, para poder navegar cómodamente unas horas más tarde. 

Cuando sonó la alarma dos horas después, tenía ganas de hacer lo que hago todos los días por las mañanas, postergar y postergar hasta que tengo que levantarme de la cama como un resorte. Poder conectarme a Internet es una cura para muchos de mis males, puedo estar muy cansada, pero siempre puedo estar un rato más en la PC, así que después de recargar mis páginas favoritas ya no fue tan difícil mantenerme despierta.

Después de que termino de chequear todo, y de publicar en el blog, ya puedo reanudar mi sesión de sueño y me complazco al saber que pude cumplir con todos los pendientes, sin postergar nada.

No puede haber constancia de las acciones si no hay compromiso, y no puede haber victoria sin constancia (¿no es así que dicen que dijo Simón Bolívar?), o dicho de otra forma: el éxito en el largo plazo está garantizado si somos disciplinados al ejecutar las pequeñas tareas del corto plazo. Esta es la clase de mensajes que trato de repetir en mi mente, de lunes a sábado de 8 am a 5 pm, con algunas excepciones las noches de los viernes y naturalmente las noches de los sábados y los domingos en la mañana, cuando el mensaje es todos estaremos muertos en el largo plazo, y es cuando me resisto más a salir de la cama, o a tomar el bus de regreso a Caracas.

1 comentario:

  1. Todo lo que te has propuesto lo has logrado primeramente con la ayuda de Dios,y a tu esfuerzo, dedicación y constancia.

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